El proyecto surge en las islas Canarias, provocado por la personalidad de los paisajes de estas islas atlánticas, cercanas a la costa africana.
La naturaleza volcánica de estas islas, la influencia húmeda de los vientos alisios y la cercanía del desierto del Sáhara han conformado una gran variedad y diversidad de paisajes: picos nevados; frondosos bosques de pino y laurel; palmerales de medianías; áridos cráteres erosionados; desiertos de arenas y dunas que se elevan del mar.
Los volcanes formaron cadenas montañosas con desniveles muy pronunciados, donde surgen gran variedad de escarpados valles y barrancos profundos. Mi interés se centró en estos barrancos en forma de V donde una ligera “masa” de color verde surge y recorre su vértice en contraste con las laderas secas que se elevan hacia la cima.
Estos lechos de barrancos donde el agua de las lluvias se ha canalizado descendiendo por las laderas, con riachuelos y pozas generan un microclima que concentra la vegetación y toda una flora y fauna autóctona.
En canarias este fenómeno es muy frecuente siendo notables estos “lechos verdes” en contraste con su entorno seco. La primera impresión al ver uno de estos barrancos de colores marrones y pardos, es que está completamente seco, pero fijándose en lo profundo del mismo, apreciamos cómo crecen al fresco matorrales y palmeras.
Durante el tiempo que fotografiaba estos barrancos de Canarias, he aplicado el concepto “color” a diferentes contextos paisajísticos. Basándome en el color como símbolo de vida, he hecho reservas en las fotografías manteniendo el color original en estas zonas húmedas y el resto del paisaje en blanco y negro. De esta manera la intensidad y fuerza del color rodeado de grises dramatiza la visión del paisaje.
Estas fotografías manifiestan el proceso de desertización sufrido por las islas Canarias a partir del siglo XIX. Lo que hoy llamados barrancos, fueron ríos, como así lo menciona Leonardo Torriani en su “Descripción e historia del reino de las Islas Canarias", ingeniero enviado por Felipe II para supervisar las fortificaciones del archipiélago en el siglo XVI.
Muchos barrancos de Canarias conservan aún el nombre de Barranco de la Madre del Agua.






